Aquí empezó todo en cierta manera.
Qué mejor que citar a Tampaxal en mi primera entrada.
Tampaxal es una aldea rural en la Sierra Madre Oriental mexicana, en el desconocido (al menos desde este lado del charco) estado de San Luís Potosí. Se trata de una región montañosa, con bosques muy densos, casi casi selvática, llamada la Huasteca.
Allí, sobretodo mestizos y algunos indígenas teenek intercambian culturas opuestas.
El caso es que allá que me fuí nada más terminar la carrera, sin saber muy bien a qué.
El aporte humano que recibí de los lugareños y de los compañeros con los que conviví menos tiempo del que tengo consciencia fue el principio de un replanteamiento vital radical que trato de conservar, no sin esfuerzo, de vuelta en el viejo mundo.
Fué un choque cultural que atraviesa como un cuchillo los planteamientos que mamamos sin más. Fue romper con los preceptos a los que te lleva haber nacido en España o en cualquier lugar en los que nuestras expectativas están muy por encima de nuestras necesidades.
Autorrealización o tacos de frijol?? Cada quién que elija (si puede).
Gracias adult@s y niñ@s de Tampaxal. También a Diego, Helena, Cris, Tania y Alicia.